Para el señor miedo

Ciudad Bolívar, 26 de febrero de 2013

Estimado, señor Miedo

¡Hola! ¿Te habrás sentido alguna vez así? Quizás esto no me lo podrás responder debido a tus constantes viajes de cuerpo en cuerpo, pero yo te contaré. Esta emoción que al caer la noche o cuando llego a mi casa se apodera de mi como si yo fuera su títere, movido por fuerzas, miradas y voces externas que caminan por las calles del daño físico, desearía que estos tuvieran un viaje sin retorno o fueran consumidos por un agujero negro para que no volviera otra vez a mi tranquila vida.

Digo vida tranquila porque he tratado de vivir sin tener problemas con los demás y a veces siento que les incómoda eso. He tratado de mostrar que existen otras maneras de alegrar su día y no funcionan o por lo menos generar un cambio pequeño en la manera de aceptar la realidad, no tener empleo y no estudiar o tenerlos y no ayudar a los vecinos y amigos.

Ya me siento cansado en esta competencia de resistencia, porque lo siguen ganando los monstruos del mal.

Tú te manifiestas en mi vida y es como un temblor que destruye con su movimiento lo firme y sereno, pero acá no son casas o calles; sino una tranquilidad emocional que se hace difícil de volverla a la normalidad.

Me he preguntado ¿es malo creer que sí se puede vivir en un mundo mejor? ¿Podemos proponer mejoras para el mundo quienes vivimos en barrios violentos? Pero a veces son más las preguntas que las respuestas y soluciones. Tal vez quienes pueden ayudar son indiferentes a lo que nos pasa o simplemente son cómplices de ellos.

Ellos, la maldad, la envidia, la intolerancia y la ambición se posan sobre los bancos de la intriga con sus mentes productoras de malas intenciones pensando en destruir todo aquello que les rodea y creerse un personaje de ficción y con sus fuerzas creadas por su imaginación buscan asustar o conquistar el respeto de la sociedad sumisa y obediente que adopta eso como arma para defenderse, puesto que no existe el ejercito del bien.

¿Tú sientes cambios en tu cuerpo cuando te manifiestas? Tal vez no porque adoptas cualquier forma. Tu respuesta no podre escucharla ni leerla, yo sí te contaré. Mi tensión arterial aumenta, mi corazón se acelera como si acaba de escuchar la noticia del fallecimiento de algún familiar, también me siento como aquellos días de vacaciones que jugaba en la playa del mar a enterrarme con la fina arena y solo quedaba mi cabeza descubierta mientras que mi cuerpo era prisionero sin poder salir de aquel encierro.

Hoy no es la arena; sino usted señor Miedo quien me visita de noche o al llegar a mi casa.

No consigo dormir porque sus voces y los sonidos de su alegría se introducen en mi cuarto como si yo estuviera sentado junto a ellos en los bancos de la intriga. Son como virus que se propagan, pero ¿existirá la cura? Yo no la sé ¿y tú?

Por eso, señor Miedo le escribo para buscar una solución entre los dos a esto que estoy sintiendo. No encuentro manera de solucionarlo ¿será que debo cambiar de residencia y usted no me seguirá a donde vaya? ¿Debo ser indiferente a todo lo que ocurre a mí alrededor? ¿Ir a un médico? Espero puedas responder cuando leas estas pocas líneas.

No estoy loco solo expreso aquello que usted señor Miedo me hace sentir cuando llegan ellos, la maldad, la envidia, la intolerancia y la ambición se posan sobre los bancos de la intriga.

Me despido,

Pedro Cascante.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s