Pedro Marrero relata su historia como operador de cine en Ciudad Bolívar

Han pasado 47 años después de que Pedro Marrero fuera un operador de cine en Ciudad Bolívar y cuenta su experiencia. Inicio como ayudante del operador del cine Royal y luego ocupó ese puesto. Trabajó en los cines: Orinoco, Plaza y América. Asegura que llegó a ganar semanal bolívares 105. “Con eso mantenía a la familia”, mencionó.

Se define como un hombre trabajador.

Su trabajo comienza en el cine Royal (“muy famoso en el barrio, creo tenía diez años funcionando”) en 1965 como ayudante del operador que le decían por cariño “Patica”. Cuando éste se retiró el gerente del cine, Enzo Denevi -me dijo que si quería pasar película, ya tenía experiencia-. Finalizó su labor en 1970.

¿Cómo era el cine Royal?

Era una casa grande tenía como un galpón, su pantalla grande, aproximado casi 100 butaca. Se llenaba. No había cotufas, no se vendía nada, ni refresco, ni helado, solamente iban a ver la película. El portero se llamaba: Perdomo. En la puerta había así como una especia cajón similar a cuando uno va a votar y tú metías el resto del ticket para contar cuantas personas había. Un muchacho que era el supervisor del sueño del cine venia cuando arrancaba la película como a las 7:30 o 8 pm  y contaba con un aparatico.

Ese muchacho sabía cuántas personas había. A veces preguntaba porque había de más y yo le decía que le di mi entrada especial. Nos daban para que la familia asistiera -ustedes pueden pasar hasta cinco personas, familia de ustedes-.

Se prohibía fumar cuando arrancaba la película. La caseta, arriba, donde uno pasaba la película había ventiladores. Nosotros arrancábamos la película como una manigueta, salía el rollo. A veces se reventaban, porque las películas estaban podridas. Inmediatamente teníamos que pegarla con acetona y se pegaba. Eso no era todo el tiempo, era cuando estaban malas. Nosotros teníamos el cuidado de revisarlas  en el día. Revisábamos la película  entonces veíamos cuando la películas estaban deterioradas. Uno la picaba y la pegábamos con acetona. Yo lo aprendí viendo al muchacho que le decían “Patica”.

Tenía una maquina Micron 20. Las películas se transmitían desde la 7 pm hasta las 9:30. “No había un cine cerca, la gente iba mucho”. Estaba divido en palco (cerca de la puerta) y galería. El primero costaba costo un bolívar y la segunda un real.

“Recuerdo que trabajaba conmigo para esa época una mujer llamada, Guillermina Majin. Ella era la taquillera. Las películas más que todo eran mexicanas. Pase una película censura “D” cuando se anuncio esa película le llamo mucho la atención a los hombres y se lleno esa noche. Era china. Se llamaba Tentación y Pecado. Primera vez en mi vida que yo veía una película pornografía. Tenía 21 años. Fue la primera película de ese género que se vio en ese sector y cine”.

Asegura que luego de haber finalizado su labor como operador en 1970 no volvió a trabajar así, pero el cine se paralizo por problemas de las máquinas que estaban desgastadas.  “Esto después que el señor Denevi dejo esa sala de cine y paso a manos de un señor llamado Medina, era gerente del cine Bolívar y Plaza”.

Anécdota en el cine Royal

“Una vez pegamos afuera del cine, en el porche, los afiches y nos trajo una película llamada Cabriola (1965), muy bonita, romántica. Se lleno temprano, pero como iban a inaugurar el Puente de Angostura (era como a las 8:30 o 9 pm) la gente se nos fue emocionada al encendido de las luces. Quedamos esa noche sin función”.

¿El público del cine Royal y sus gustos?

A veces había público bastante y otras no, era de acuerdo a la película. Les gustaban las películas mexicanas, cómicas de Tin Tan (Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo) y Clavillazo (Antonio Espino y Mora).

Su llegada a los cines: Orinoco, Plaza y América

En el Orinoco no estuvo mucho tiempo; sino cuando el operador se enfermaba y -yo cubría- quedaba en el paseo Orinoco cerca de La Carioca por donde queda la escuela de la marina, al frente. También laboró en el Plaza y América.

El cine Orinoco era una casa encerrada, tenía ventiladores. Parecido al Royal. El mismo precio. Había un precio acorde con todas las salas de cine.

El cine Plaza era muy grande. Tenía bastantes sillas.  No sé porqué de la noche a la mañana fracaso, llamaba mucha gente de Perro Seco, Centurión, El Cambao, entre otros.

El cine América quedaba en el paseo Orinoco. Venían artistas y los presentaban por temporada. Era de categoría, pero de la noche a la mañana se convirtió en un desastre. Dentro del cine había muchas prostitutas y raterismo. Se cayó. La gente no iba. El Imperial comenzó a llamar a la gente.

La crisis

Hubo una crisis en los cines. Se eliminó el Mundial, el Plaza, el Orinoco, el Royal y quedaron el Imperial (cine de mucha fama) y el Caribe (cerca del Seguro Social); no sé pero de repente de la noche a la mañana la competencia del Imperial, una sala, de mejor categoría, había aire acondicionado, película de mejor calidad, las personas dejaron los cines pequeño para ir más a esos. El cine Río fue famoso y de categoría era al aire natural parecido al Royal, la misma capacidad y su pantalla de pared.

¿Cómo era el cine Imperial?

Era una sala única. Las películas que pasaban eran buenas. El horario era de 7 a 9:30 pm. También pasaban de día, llamado matiné y los domingos tenían función.

Electricidad excelente

La electricidad para esa época era excelente. No había ese tipo de apagones, a pesar de haber tantas salas de cine.

¿Por qué el éxito de esos cines y su fracaso?

La gente iba porque no había otro medio de diversión. Tú sabes que después comenzó la televisión y el casete cartucho y la gente comenzó a comprarlas y la veían en televisión luego en DVD. Eso le quieto mucha renta a los cines. También comenzaron las drogas y la prostitución a invadir esos cines.

¿Por qué cree cerraron las salas de cine?

La inseguridad y el transporte público de noche, era malo y no funcionaba bien. Ya a la 5 o 6 de la tarde no había. Antes la gente iba más que todo porque estaban cerca del barrio. En el Royal los habitantes de la calle Santa Ana, Perro Seco, Centurión, entre otros y no había tanta inseguridad. Se iban a pie. En el Plaza iban de Hueco Lindo, cerca del terminal de pasajero, calle San Félix.

¿Peleas y policías?

En esos cines de barrio había mucho borracho y se presentaban sus peleas, pero fuera del lugar. La policía siempre estaba pendiente. Los muchachos le tenían respeto a los policías.

¿Qué recuerda de esa época?

La tranquilidad que había, el amiguismo, había un respeto de llevar a tu esposa al cine de noche, no había vandalismo. La gente se comunicaba mucho -mira fulano vamos al cine esta noche llevamos a las esposas-.

¿Cómo ve a las personas de hoy comparadas con las de aquella época?

No hay diversión. La gente es muy descuidada y apática, no le gusta nada. La juventud le gusta el reguetón, ha perdido muchos valores. En aquella época pensaban más en las cosas de distracción y se divertían sanamente.

¿Le gustaría que haya un cine en la ciudad?

Sí, porque ya uno se aburrió de aquel fanatismo por ver las películas en video. No es como ir a una sala de cine, llevar a tu novia, esposa, hablar con tus amigos, tomarse un café y conversar luego de ver una película.

¿Qué se necesita?

Una buena sala de cine, un buen transporte público y un buen lugar donde tomarse un café, y compartir con la familia.

Un pensamiento en “Pedro Marrero relata su historia como operador de cine en Ciudad Bolívar

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