Pueblos indígenas venezolanos: 517 años de aguante

El pasado 12 de octubre, se cumplieron 517 años de resistencia indígena aunque en la actualidad siguen siendo excluidas muchas de las poblaciones indígenas existentes en el territorio nacional.

Antes en Venezuela esta fecha era conocida como Día de la Raza, Descubrimiento de America o Encuentro de dos Mundos, hoy: Día de la Resistencia Indígena por decreto presidencial, pero el nombre es muy acertado pues los indígenas siguen al margen de los “cambios” que vive el país.

Es cierto que algunas comunidades han sido mejoradas por los organismos adscritos al Gobierno Nacional, por ejemplo: en el estado Amazonas hicieron un modelo de comunidad con casas de bloques en la comunidad Piaroa, Betania del Topocho.  

Pero otras poblaciones como Eñepa o Panare, Warao o Guarao, no tienen la misma suerte. Se espera que a esas y otras comunidades también las ayuden para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, quienes llevan muchos años esperando la mano amiga de las nuevas autoridades para los pueblos indígenas.

Un logro para las comunidades indígenas fue el reconocimiento de su existencia en un capítulo dentro de la constitución (1999) donde expresa la propiedad que tienen sobre su territorio donde han habitado por años y de su cultura.

Tal vez llegó tarde, pero era tiempo de aprobarse algo así, porque muchos de ellos sufrieron discriminación durante años. Algunos al tener contacto con los llamados “criollos” no usaban su idioma y lo perdieron, claro los mayores (abuelos, ancianos) saben hablar, pero no se encargaron de enseñar a sus nietos para preservar el dialecto.

No usar el idioma original, la emigración hacia las ciudades, la minería ilegal y la tala cerca de las comunidades indígenas, la no demarcación de sus tierras, la prostitución, pedir dinero en la calle mujeres y niños, son algunas de las luchas que padecen en la actualidad estos venezolanos, claro ya no es contra ejércitos sino para sobrevivir.

Pareciera que los indígenas Kariñas, Pemón, Guajiro o Wayúu son los únicos que tienen privilegios porque han salido de sus comunidades de orígenes para estudiar y luego encuentrar empleos y muchos trabajan en el Gobierno, pero se olvidan de sus hermanos que están en situación de riesgo.

Hay vicios como el alcohol y drogas que han sido adoptados por muchos de ellos. Los hombres usan esas sustancias, mientras las mujeres están en la calle con los niños pidiendo dinero. Warao y Eñepa, son los más afectados por esta situación quienes viven en Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz y San Félix.

Es cierto que se han malacostumbrado porque le dan dinero, pero cómo haces si una mujer con un bebe en brazo o un niño te tocan la ventana del carro pidiendo monedas o billetes en un pote de cartón.

Muchos no le dan y eso debe ser para ver si se devuelven a sus tierras, pero eso va más allá de esa medida. Se necesita apoyo de diputados como Noeli Pocaterra y los miembros de los concejos legislativos de cada estado donde haya población aborigen y del Ministerio del Poder Popular para Pueblos Indígenas liderado por Nicia Maldonado, además, de todas aquellas instituciones que atienden esos temas pues ellos son venezolanos.

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