Tus más fieles amigas

Ciudad Bolívar, febrero de 2011

Querida Milca,

Tu piel blanca ya está adornada con pliegues que revelan las siete décadas transcurridas. Tus más fieles amigas te acompañaron todo ese tiempo. Hoy ya no están contigo, pero te dejaron a sus hijas menores para cuidarte y hacerte compañía.

A la familia le dolió cuando tus más fieles amigas se fueron de tu lado. Claro, nadie ha soportado lo que te ha tocado a ti, pero no lo veo como un sufrimiento, sino que Dios decidió esa forma de descanso para ti, porque recorriste muchos kilómetros con ellas.

Tus fieles amigas, quienes se fueron para no volver por ahora, deben mandarte saludo y agradecerte por haberlas llevado a conocer diferentes lugares. Además, te recordarán como una mujer trabajadora y luchadora que hizo todo para darle educación a sus hijos y algunos bienes, como ropa, comida, casa y otros objetos de uso diario.

En este momento de tu vida no debes sentirte sola, porque todos los que te quieren están junto a ti para apoyarte en cada momento. Algunos te ayudan a asearte, mientras otros marcan con sus dedos el número de teléfono de tu casa para regalarte palabras y frases compuestas de amor.

Te invito a pensar que tus más fieles amigas se fueron para otro cuerpo con la intención de ayudarlo a andar, pero ellas regresarán convertidas en heroínas de sus propias guerras y luchas por calles y trochas como lo hicieron a tu lado.

Hoy, lloras porque ya no están tus más fieles amigas y te invade la necesidad de caminar sola para ir a cualquier lado de la casa. También estás cansada de estar acostada. Debes ser fuerte como Job. Está claro que no es fácil, pero confía en Dios.

Si tus lágrimas pudieran regenerar, hace días que ya tuvieras a tus fieles amigas de vuelta. No están, pero ahora llegan muchas para reemplazarlas. Te preguntarás: ¿cuáles? Las de tus hijos y tus nietos, quienes llegaron a tu vida para ayudarte en todo momento.

Aquel caballero que llegó con su espada no conquistó tú corazón, sino que vino a llevarse tu primera fiel amiga. Le gustó tanto la del lado izquierdo, que la dejó un poco más larga para que la prótesis entrara con facilidad y se esmeró para dejarte bella.

Los caballeros parece que te buscaban. En diciembre de 2010, llegó uno furioso y decidió llevarse tu fiel amiga del lado derecho, pero esta vez no fue tratada con amor. La desprendió más arriba, tapándola con un hilo negro, quedando con labios y bigotes.

El último caballero que ganó la batalla y se llevó a tu última fiel amiga, te dejó tirada sobre un colchón cubierto de sábanas y acompañada de un radio que sintoniza una emisora que difunde mensajes cristianos.

Tu mundo ahora está reducido a un espacio cuadrado donde acostada ves hacia el bombillo que cuelga del techo y alumbra tus largas noches. No debes perder la fe en que algún día saldrás de ahí para seguir la lucha como la guerrera que eres. Que tus lágrimas se conviertan en un arma para derrotar la tristeza y ser muy feliz con esta nueva forma de vida.

Siempre se te han presentado obstáculos que Dios los coloca para hacerte más fuerte y confiar en su palabra.  Sólo debes pedirle su ayuda y que te bendiga con mucha salud. Hoy, tus mejores amigas ya no están en su lugar, pero tú sigues en los corazones de la familia. Recuerda que él te brindo otra oportunidad, aunque le rogaste que te llevará a su lado.

A todos nos da tristeza llegar a tu casa y verte llorar. Por eso, te escribo cada letra para tratar de alegrarte y convertir tus lágrimas en sonrisas. No eres una carga para la familia, sino un regalo de Dios para nuestras vidas.

Abuela, tienes el deber de mostrarnos y enseñarnos a ser fuertes y luchar contra todas las pruebas que se nos presentan en nuestra vida. Nadie quiere llegar al estado en que tú estás. Debes poner de tu parte para aprender a usar tus otras partes del cuerpo. No eres un muñeco ni menos un objeto, eres el ser que todos amamos.

Debes agradecerle a Dios por la oportunidad que te da para acompañar a la familia en todo momento. Disfruta cada minuto y segundo que compartes con toda la familia. Cada palabra que te dicen la expresan por cariño y no para maltratarte.

Aquel día cuando estábamos solos me dijiste que todavía sentías a tu más fiel amiga del lado derecho. No te preocupes. Si pensar que esta ahí te hace sentir bien, no tengas miedo de creerlo.

Recuerda la dieta que debes cumplir por tu diabetes. No te molestes cuando no te compran el helado que te gusta.

Abrazos y besos hasta pronto…

Pedro, tú nieto.

 

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